Escuchando un par de canciones que el corazón y la mente de esta gran persona nos regalaron me dispuse a escribir lo siguiente:
Guatemala, 8 de julio de 2011
Dios nos hizo perfectos. Hizo el mundo perfecto para nosotros. Con lo que Dios puso en el mundo, basta y sobra para que seamos felices. Cuando nacemos todos somos iguales, sin nada venimos y sin nada nos vamos. Es decisión nuestra el ser feliz o no en la Tierra durante el poco tiempo que Dios nos ha puesto aquí. Lamentablemente el ser humano ha utilizado las cosas que Dios nos ha dado, precisamente para alejarnos de la felicidad. Basta con abrir los ojos y ver un amanecer, o sentir el viento en tu rostro, o escuchar el canto de los pájaros, o sentir el olor a tierra mojada para ser feliz.
Aprovechando este estado de ánimo me siento, agarro lápiz y una hoja para reciclaje.
Desde que tengo "memoria sentimental" he pensado que los sentimientos son bastante complicados. Me refiero a TODA CLASE de sentimientos, no necesariamente tiene que ser sentir "eso" por "esa persona". Alguien me dijo una vez que los sentimientos son complicados porque PODEMOS TENER MÁS DE UN SENTIMIENTO AL MISMO TIEMPO y a mi parecer tiene toda la razón.
A veces se dan esas cosas que yo les digo "interferencias emocionales", que no son más que otros sentimientos influyendo en el otro sentir. El problema viene cuando a veces ya no sé ni que sentir, es decir, ¿será que X sentimiento no está siendo interferido por Y sentimiento? y lo peor viene cuando intento llegar a razonar algo que a mi parecer no tiene cabida dentro del pensar, sólamente en el sentir.
Por eso, en este momento dejo plasmado en esta hoja arrugada:
"La vida es bella, son las personas las que hacen que uno sienta que a veces todo lo contrario. No, no nos dejemos llevar por cosas que no valen la pena y que no tienen sentido. VIVE TU VIDA AL MÁXIMO."
El 22 de Diciembre de 2010 pasé una parte de la madrugada acostado en el techo de mi casa, tapado con un poncho. Mi compañía fue una cámara fotográfica, un tripode, el frio y por supuesto, la LUNA. Ella como siempre hermosa, se vistió diferente esa madrugada, acá les dejo algunas de las fotos que tomé...
Por cierto, dos canciones que se me ocurrieron para el final del fenómeno fueron "Lady in Red" de Chris de Burgh y por supuesto "The Dark Side of the Moon" de Pink Floyd.
El eclipse total de Luna de Diciembre de 2010 coincidió con el solsticio (de invierno en el hemisferio norte y de verano en el hemisferio sur). La última vez que un eclipse lunar sucedió en un solsticio fue el 21 de Diciembre de 1991. Hay que anotar que el solsticio de Diciembre no siempre cae el 21 porque nuestro calendario no es exacto, por lo que a veces el solsticio de Diciembre es el día 20, 21, 22 ó 23.
La vez pasada, vi un documental sobre los alemanes que vinieron a Guatemala a cultivar café y pensé en escribir lo siguiente, pues hay varias cosas que no conocemos de la historia de nuestro país…
La película trata sobre los alemanes “trabajadores” que vinieron a Guatemala, para trabajar, la mayoría, en la agricultura. Por medio de la agricultura Guatemala salió adelante económicamente hablando. Se habla que los alemanes eran personas muy trabajadoras y correctas, que todo lo hacían bien y que eran unas buenas personas. Eso es lo que piensan, hasta el día de hoy, muchos indígenas.
Cuando vinieron los alemanes, se expropiaron muchas tierras a los indígenas nativos de Guatemala, y no sólo les quitaron sus tierras, sino que todas las personas que vivían dentro del territorio de ellos, pasaron a ser sus servidores, y tenían que trabajar para ellos. Se acostumbró a que los indígenas trabajaran desde pequeños en las fincas de los alemanes, y las familias comenzaron a tener muchos hijos (es probable que aquí comenzó la idea de “más hijos, más dinero”), pues si había más personas que trabajaran, en teoría los ingresos por familia eran mayores. A los indígenas que trabajaban y vivían en las fincas, se les llamaba “colonos”. Ellos llegaron a trabajar las tierras que en principio eran de ellos, para poder vivir, y ganando una miseria, y muchas veces engañados, pues no sabían leer ni escribir.
Es cierto que los alemanes explotaron la agricultura en Guatemala, y la llevaron a otro nivel; que Guatemala se convirtió en el país más importante económicamente de Centro América, pero ¿a costa de qué?
Los mismos alemanes decían que los indígenas eran grandes trabajadores, que sólo con tenerlos contentos ellos trabajan muy bien y que les gustaba trabajar con ellos, porque ganaban menos de lo que un alemán ganaría. Trabajaban fuertemente sus propias tierras y ganan muy poco. Los indígenas trabajaban de esta manera por MIEDO a los alemanes, por miedo a que les quitaran el sustento de ellos y sus familias. Según los indígenas trabajadores, los alemanes son muy “estrictos”. Y los alemanes “hacían como que trabajaban” estando cerca de los indígenas, porque según ellos, los indígenas pensaban que eran trabajadores.
Además, para poder realizar todas esas plantaciones, se tuvo que talar una cantidad considerable de árboles en los bosques, pues las fincas son de grandes extensiones. Todo cambió para la vida de los pobladores guatemaltecos que vivían en esas áreas; se terminaron los tiempos en donde cualquiera podía sembrar y recibir los regalos de la Madre Tierra, ellos se quedaron sin tierra, y pasaron a ser mozos de los alemanes, mozos de los sueños de los alemanes. Todo se agravó en 1933 cuando Ubico creó la ley contra la vagancia, y los “indios” sin tierra y sin trabajo eran obligados a trabajar de GRATIS. ¡No tenían tierra por que se las habían quitado!
Y para terminar con la desdicha de los pobladores originarios de Guatemala, cuando se llegó a protestar por las tierras que en un principio les pertenecían a ellos, el gobierno por medio del ejército comenzó a matar a los indígenas, dejando cuadros muy duros y tristes, donde los perros se comían a los cadáveres en las calles, pues todos tenían MIEDO de que los mataran, y dejaron los cuerpos de sus familiares sin enterrarlos, como sucedió en la masacre de Panzós; luego del hecho sucedido en Panzós, la paz como se conocía en Guatemala cambió.
Con la venida de los alemanes también hubo intercambio de culturas. También hubo intercambio genético en la población, pues muchos alemanes llegaron a dejar descendencia, porque se juntaron con algunas mujeres indígenas.
Creo que todo lo que se hace es bueno, siempre y cuando se tomen medidas restrictivas para que no se pierda el EQUILIBRIO. No estoy diciendo que la venida de los alemanes haya sido totalmente negativa, pero como dijo Newton, cualquier fuerza externa que se le agregue a un sistema en equilibrio, el equilibrio se pierde, y si esa fuerza es muy grande, el sistema cede en dirección de la fuerza… Mientras a unos les quitaban MUCHO, otros recibían MUCHO…
Según la Real Academia de la Lengua española, una empresa es una unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios, con fines lucrativos; y es precisamente eso: los fines lucrativos los que hacen que las empresas avancen. Pero, ¿a costa de qué?
Hoy en día, una parte de ese gran tumulto de empresas que existen, son las empresas farmacéuticas, que se dedican a crear y distribuir productos farmacéuticos; entre ellos medicinas. Y como toda empresa con fines lucrativos, éstas también buscan ampliar sus horizontes obteniendo ganancias de sus productos (y no quieren precisamente ganancias del 5%). Teniendo en cuenta que muchos de esos productos son medicinas, y que se fabrican los productos para obtener ganancias económicas y crecer económicamente hablando, me pregunto: ¿cuál es la finalidad de realizar y distribuir medicinas? ¿Acaso será realmente ayudar a las personas para sanar sus enfermedades? ¿O será únicamente para obtener ganancias? Puede ser que sean empresas que quieran ayudar a las personas, pero siempre obteniendo ganancias, y de ser así, ¿cuál es la prioridad entonces de las empresas? ¿Ayudar, o ganar?
Y es que existen casos en los que las empresas buscan solamente obtener ganancias, no importando si ayudan o no a las personas. Y cuando se trata de “gastar” esas ganancias que “tanto les ha costado obtener”, (pobrecitos ellos) para ayudar a personas que en realidad necesitan esas medicinas, no para sanar heridas, no para aliviar dolores de cabeza, si no para PODER SEGUIR VIVIENDO, se hacen para atrás. Tal es el caso de la enfermedad del sueño en el África. Ellos no sólo tienen el problema de esta enfermedad, si no que se enferman solamente las personas de escasos recursos que no pueden costearse un tratamiento completo contra la enfermedad. Y como no pueden costear un tratamiento, y el hospital está muy lejos, y no hay medios de trasporte (y si hay tampoco los pueden pagar), finalmente mueren. ¿Y qué sucede con la empresa farmacéutica que crea la medicina?
Bueno, como sucede con la mayoría de empresas, (y no me atrevo a decir que todas sólo porque todavía tengo un poco de fe en que no son todas así) buscan únicamente hacer dinero. Y ¿Qué pasaría si se produce un producto destinado a personas que no pueden pagarlo? Evidentemente, si no tienen el dinero suficiente, pues no lo comprarían. Podría existir la posibilidad de hacer un contrato con el gobierno de ese país y el ministerio de salud, pero como a veces se pierde “un poquito” de dinero en el presupuesto nacional, o se compran artículos de oficina por cantidades exageradas de dinero, o se invierten varios milloncitos en construir una carretera de polvo, el país no tiene dinero para comprar medicinas a una empresa privada… Pero eso es harina de otro costal. En fin, volviendo a las empresas, éstas simple y sencillamente dicen “no”. Le dicen no a una madre de varios hijos que ha sido infectada por la enfermedad. Le dicen que no a esa madre que toda su vida ha estado trabajando para poder seguir adelante. Le dicen no a esos niños que pronto quedarán huérfanos y con menos oportunidades para superarse. Simple y sencillamente le dicen NO a la vida.
No se investiga nada sobre la enfermedad, ni sobre medicamentos que pueden causar mejores efectos porque no brinda beneficios dicen ellos. Luego yo me pregunto, ¿Qué más beneficio que alguien siga viviendo?
A nadie le preocupa la salud de esas personas de escasos recursos, pues no poseen los medios económicos para poder adquirir las medicinas. No les importan porque no significan ganancias. No les importan porque significan pérdidas. Hay quienes dicen que los pobres no se ven. Yo pienso que no es que no se miren, si no que es que no los quieren ver…
¿Qué se necesita para quitar la venda de los ojos, que opaca a la pobreza?
Este problema va más allá de la enfermedad del sueño. Creo que es un problema mundial, en el cual, hasta cierto punto, se lucra con la vida de las personas. No estoy en contra de que se vendan los medicamentos. No, pues estas empresas también brindan trabajo a muchas personas que viven de ello, pero creo que en casos extremos, las empresas deberían de trabajar para encontrar soluciones a este tipo de problemas que se dan diariamente.
Es que no sé cómo los que están hasta arriba de las empresas siguen en su rutina, viviendo en esos castillos creados por las mismas pastillas. No entiendo cómo ellos pueden vivir tranquilos, sabiendo que otras personas, que son seres humanos al igual que ellos, se están muriendo mientras ellos duermen, mientas están sentados en sus oficinas de 5 x 10 con aire acondicionado, solamente por no tener dinero para comprar medicinas, solamente porque las empresas no se dignan a verlos, solamente porque la lógica de los negocios y el dinero dice que no.
Otro ejemplo muy claro es la enfermedad de chagas. Causada por una chinche, tiene algo en común con la enfermedad del sueño: Las personas que se enferman, son las personas de escasos recursos. Y por ello, sucede exactamente lo mismo. Como ayudar a estas personas significa una pérdida para la empresa, los empresarios no se dignan a invertir en la vida de las personas.
¿Pero qué sucede si se trata de crear y vender “medicinas” que adelgazan, o productos cosméticos como el Botox, productos innecesarios para el desarrollo pleno de la vida? Como es de esperarse, al ser lanzados para otras clases sociales, donde las personas sí pueden pagarlos, sí los fabrican. Sí los distribuyen. Es más, si vos querés, y pagás un poquito más por supuesto, te lo llevan a la puerta de tu casa.
No. No cabe en mi cabeza que en este momento estén esperando en línea aproximadamente 1 800 “medicamentos” para adelgazar, para poder ser registrados, mientras que el medicamento contra la enfermedad del chagas no se produzca en algunos países, o se produzca en cantidades mínimas.
Creo, y siento que sí hay una solución para este problema, que está afectando a muchos seres humanos. Solamente se necesita una mejor administración de los recursos económicos y un poquito de humanidad por parte de las empresas para que se solucione. Hay un espacio para todo.
Mientras tanto, me sigo preguntando…
¿Hasta cuando se dejará de negociar con vidas humanas?
El cuarto estaba casi oscuro, iluminado solamente por la tenue luz de la veladora. Hacía ratos que yo notaba a mi mamá un tanto enferma. Que tosía a cada rato, y su cara ya no tenía esa luz que irradiaba cuando la conocí por primera vez. Es como si un monstruo se alimentara de su alegría; y ese monstruo debería de estar muy bien alimentado y grande porque ha de comer mucho.
En ese instante llegaron a mí varias escenas del pasado. Recuerdo que un día llegaron mis hermanos casi llorando, contándole a mi abuelita y a mi mamá que en la escuela, les habían pedido que llevaran zapatos más bonitos, porque los que tenían estaban ya para el tigre. No entiendo muy bien esa frase “para el tigre”, ¿Acaso el tigre se come todo lo que el ser humano considera feo y gastado? En ese caso, el tigre se debería de alimentar de todas nuestras cosas. En fin, ese día mi mamá estuvo llorando casi toda la noche y mi abuelita intentaba consolarla. Recuerdo que al día siguiente fueron a la iglesia, a una oficina donde dicen que regalan cosas o algo así. Ha de ser cierto, pues casi siempre que mi mamá lleva algo de comer a la casa dice que se lo dieron en esa oficina.
Las personas que trabajan en esa oficina han de ser muy buenas, porque ese día mi mamá regresó con un par de zapatos nuevos para mi hermana y con un pedazo de papel azul que dijeron que alcanzaba para comprarle un par de zapatos a mi hermano. Esos papeles de colores al parecer son un problema en mi casa. Es tan difícil que las personas los traigan, y casi siempre son verdes o morados. Yo haría de esos papeles, si me dejaran usar las tijeras y me regalaran una prensa. No se por qué se afanan tanto en tener esos papeles, si tan fácil que es cortar pedazos de papel.
Otro día mi abuelita estaba más triste de lo normal. Al parecer faltaban esas botonetas blancas que mi mamá se come todos los días. Nunca entendí por que ella comía de esas botonetas y no de las que comemos mis hermanos y yo. Al parecer son diferentes. Yo no le veo la diferencia, solo que son blancas y están en un bote y no en una bolsita negra. ¡Tan ricas las botonetas!
Ese día, noté a mi mamá diferente. Se notaba que estaba triste, muy triste, pero demostraba lo contrario. Se portaba muy feliz y muy buena con nosotros tres, aunque al finalizar el día, escuché que estaba llorando muy calladito. No me gusta que mi mama llore, me pone un poco triste a mí también. Si es por que ella ya no tiene botonetas, la próxima vez que mis hermanos o mi abuelita me regalen, guardaré unas pocas para ella.
Recuerdo también, que un día mencionaron a papá. No lo conozco. Nunca lo he visto. Casi nunca hablan de él por acá, y cuando se menciona, casi siempre están gritando entre todos acá en la casa. Una vez mi abuelita me mencionó un poco sobre mi papá, pero yo no le entendí casi nada, pero mi mamá entro eufóricamente al cuarto y se alegaron un poco, pero después estaban tranquilas.
Las botonetas blancas siempre han sido un problema en esta casa. No por que mi mamá no las comparta, porque ni a mis hermanos ni a mi abuelita parecen gustarles, sólo mi mamá se las come, si no por que a veces cuando mi mamá se las quiere comer, no hay. Cuando no están, mi abuelita y me hermano mayor se ponen tristes y nerviosos. No se por qué será, si hay veces que no hay botonetas blancas y a mi me regalan de las que a mi me gustan. Se me es difícil compreder todo ese mundo de las botonetas blancas dentro de sus frascos redondos de plástico.
De repente, las láminas comenzaron como a quejarse por el golpe de las gotas de agua que caían del cielo. Mi abuelita siempre dice que la lluvia es un regalo de Dios; a mí no me gusta, porque se moja adentro de la casa y se vuelve un lodazal y después le toca a mi mamá y a mis hermanos limpiar todo el desorden que se forma, además hay lugares en la lámina donde cae agua. La lluvia arreció, y con ello los lamentos de la lámina que me llegaron a lastimar mis oídos. Después entró mi abuelita. Estaba como ida. Su mirada, apenas se podía distinguir por las lágrimas que brotaban de sus ojos. Cuando entró al cuarto, se tiró a llorar en el colchón donde usualmente duerme mi mamá. Me gusta que mi mamá duerma junto a mí. Luego mis hermanos llegaron también llorando. Estaban muy tristes y desconsolados. Los tres se quedaron juntos en la cama.
Al otro día amaneció, y todos con sus caras tristes y los ojos inchados. Me imagino que de tanto llorar. Todos actuaban muy extraño, y hubo gente que llegó a visitar. Gente que jamás había conocido yo en mi vida.
En el cuarto se escuchaban voces distintas a las de mi familia, y yo, podía ver las caras de todos ellos. Se miraban también un poco tristes, no tanto como mis hermanos y mi abuelita. Luego me di cuenta de que las botonetas estaban allí, o almenos el bote blanco, y que mi mamá no se había comido la botoneta que siempre se come en las mañanas. De repente mi abuela y mis hermanos comenzaron a gritar y a llorar. Se empujaron con los señores que habían llegado. Por cierto que muy bien vestidos y la mujer tenía un aroma muy delicioso.
Mientas el señor se peleaba con mis hermanos y mi abuelita, la señorita muy gentil y amablemente llego a mi colchón. Ese colchón que esta rodeado por unas barras que no me dejan salir. Ella me cargó y me trajo acá.
Ya van horas sin ver a mis hermanos y muchas menos sin ver a mi mamá. Acá no conozco a nadie, aunque el lugar es más bonito y hay muchos niños y niñas. La verdad comienzo a extrañar mucho a mi mamá. La extraño.
Espero que venga, pues por lo que veo, aca muchas personas comen esas botonetas blancas...